El aislamiento, el clima y la propia forma del pueblo han preservado intacta la arquitectura tradicional ansotana. Fachadas de piedra, tejados de barro cocido y chimeneas majestuosas hacen de sus casas un auténtico museo al aire libre.
Las puertas de Casa Cortés, situada en el corazón de la villa, junto a la iglesia de San Pedro, se abren para mostrar una restauración que ha conservado elementos como la tradicional cocina de fuego bajo y ha adaptado espacios a los nuevos tiempos. En el interior, la decoración está repleta de detalles inesperados, con elegantes lámparas, muebles antiguos y piezas de anticuario que crean ambientes acogedores en todas sus estancias. El antiguo patio interior se ha convertido hoy en un recogido jardín, que sirve también de huerto. Y el corral se ha transformado en un restaurante que ha tomado su nombre, Maiberal, de un viejo personaje de cuento ansotano.